Historia de los Aviones Ultraligeros, ULM

Publicamos aquí un recorte de prensa Publicado en España en 1984, sobre los ultraligeros:

 

Lo hizo El País, en Enero de ese año

Para un experto tripulante de ultraligeros, “volar en estos aparatos es de una belleza especial, porque sientes el avión. Es como la diferencia que existe entre viajar en autocar o en una motocicleta”.
Esta frase definía un deporte que nació en Estados Unidos a partir de las alas delta y que llegó a nuestro país hace apenas dos años. Sin ningún tipo de normativa oficial, con muchos problemas y más afición, los pioneros formaron las primeras escuelas, en las que se aprende a volar en ocho horas y a una velocidad de 35 kilómetros.
El cursillo en esa época costaba unas 75.000 pesetas y adquirir un ultraligero en propiedad, alrededor de un millón.
 
Los ultraligeros o ULM ( ultraligero motorizado), como se les denomina oficialmente, nacieron en 1979 en Estados Unidos y su alumbramiento fue bastante casero. A alguien se le ocurrió poner un pequeño motor de moto-sierra a las cometas, o alas delta, para evitarse el trabajo de tener que desmontar la cometa después de cada vuelo y remontar de nuevo la pendiente, lo que le hacía depender de un apoyo logístico en coche.

El motor les ayudaba a levantar el vuelo, y luego, cuando ya estaban en el aire, lo paraban y planeaban como siempre. Sin embargo, los vuelos seguían siendo cortos, por lo que continuaron experimentando. Primero les pusieron unas ruedas, pero no era suficiente.

Más tarde, gracias a la utilización de los nuevos materiales empleados en los programas espaciales, los fueron perfeccionando, dándoles más forma de avión, hasta llegar a la actual estructura, que recuerda mucho a los legendarios planeadores fabricados por los hermanos Wright, aunque de un tamaño mucho más reducido.

Parece ser que en 1981 voló en Estados Unidos el primer biplaza. Según un ingeniero aeronáutico, el principio de estos aviones es sencillo: al ser ligeros necesitan poca sustentación, por lo que precisan menos velocidad y ofrecen menos resistencia al aire.

En España se comenzaron a ver hace dos años. Algunos aficionados a volar los habían visto en el extranjero y se trajeron los primeros aparatos. Ellos fueron también los que buscaron la información sobre nuevos adelantos y modelos y los que comenzaron a formar las primeras escuelas y a enseñar a los nuevos pilotos.

Pero no había ningún tipo de reglamentación, ni para la titulación de profesores y alumnos ni para poder volar, a pesar de que varios expertos se reunieron con los responsables del Gobierno para establecer las normas necesarias.

 Actualmente las cosas han cambiado algo, aunque todavía están en pañales. En España no hay más de 50 o 60 aparatos repartidos entre las escuelas, mientras que en Estados Unidos se han vendido unos 25.000. A pesar de ello, los expertos opinan que en cinco años habrá en nuestro país entre 3.000 y 5.000 ultraligeros, aunque en la actualidad los precios oscilan entre 750.000 (los monoplazas) y 1.500.000 pesetas (los biplazas).

La tan deseada normativa sobre ULM fue publicada en el Boletín Oficial del Estado el 9 de abril de 1983 y, según los pilotos, es una de las más avanzadas de Europa. Este repentino interés oficial se ha visto reforzado con la creación de una escuela dependiente de la Subsecretaría de Aviación Civil.

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Desde esa época, las cosas han ido cambiando, los precios también. Pero las prestaciones actuales son increíbles, aeronaves capaces de alcanzar los 400km/h. Que siguen aterrizando muy lento, no tanto como los 35km/h, pero si sobre 65-70 km/h.

 

Una curiosidad que merece la pena recordar.